Esto no es una Moleskine

Volver a casa de vez en cuando

Thursday May 7, 2009

Escuchar determinados nombres, tomar ciertas mezclas de café, encontrarme en climas ajeados y alguno que otro deja vú me dejan frío. No se diga sobre la combinación de los anteriores, son especiales y muy íntimas. Dejo al tiempo y a la memoria que hagan su trabajo, como bien lo han hecho antes: que pase el tiempo y lo que parece tan íntimo que se quede la memoria.

Todavía no soy bueno en el arte de desenredar nudos que nunca añoré resolver, pero que vuelven y me molestan con su falsa apariencia de retos: aquellos que me daba igual dejarlos tirados como fotografías perdidas, revueltas o devueltas aunque normalmente no sean mías.

Todas las decisiones que me han tomado por sorpresa me convierten en un creyente de las causas y un admirador de los efectos de éstas. Hay veces que quiero decir “Hola” con la soltura que nace de mi tranquilidad, pero uno no puede considerarse inocente del todo. Estoy marcado con líneas imborrables y que despóticamente regresan de vez en cuando, creo que son arrugas.

Es entonces cuando me topo con la sabiduría popular, la de un libro, la de un anciano, de un niño o de una mujer; entonces quiero intentar otra cosa y si no resulta, volver a casa.